Memorias de una discapacitada

Hoy cumplo 2 meses de mi cirugía de fractura de la tibia/meseta tibial, no tengo mucho que decir de lo que ya he escrito antes, el avance con solo cinco sesiones de fisio me ayudo bastante a darme cuenta que me falta mucho para volver a la normalidad, pero al mismo tiempo también me di cuenta de lo mucho que mi cuerpo puede soportar.

Hace dos días me atreví a salir, mi hermana me llevo a pasear a un centro comercial y la verdad que yo no quería ir, me daba mucha vergüenza estar en silla y que la gente me mire. Me da vergüenza pensar que me miran con pena o con curiosidad. Mis sobrinitos me ayudaron mucho a aguantar todo eso y acepté, porque ahora que vivo una vida más tranquila sin mucho que hacer, agradezco y amo mucho cuando me visitan mis seres queridos, son poquitos, pero lo aprecio mucho. También sé que puede llegar a ser aburrido para las personas visitarme, no tengo mucho que ofrecer en estas condiciones, solo una tele, un sofá y muchos juegos de mesa.
Cuando llegamos al parqueadero del centro comercial, todo fue mas tranquilo, me acuerdo los primeros días que hasta me daba miedo el poco trayecto que existe de este cuarto al baño, y ahora me encuentro bajando del auto de mi hermana para sentarme en la silla, sin miedo ni nada, confío de lo que soy capaz y aunque esto es un nuevo reto, no me preocupé por nada.
Traté de tomarlo todo con humor, desde mi sobrino burlándose preguntándome por qué no me rompí la otra pierna jajaja, creo que antes de todo esto, él no entendía el significado de ser discapacitado. Me alegra contribuir en el crecimiento de su conocimiento jaja.
Lo primero que noté y me hizo pensar, lo triste que son los lugares que no piensan en la gente discapacitada. Yo siendo una persona que estoy consciente que volveré a caminar, me da mucha tristeza pensar todo lo difícil que es con ser discapacitado. Pensar en lo que hoy se está hablando mucho de ser inclusivo, siento que aun nos falta para llegar al máximo de esto… el mundo no está hecho para ellos.
Entrar en ese centro comercial todos me ven. Primero me causó cierta incomodidad, ya teñirme el cabello de azul me sentía algo observada, estar en una silla que grita mi situación fue algo que nunca me imaginé que pasaría. Mis trayectos siempre fueron los mismos de casa a la clínica de la clínica a la casa. Y llegar a este lugar, en primer lugar no podía estar más lleno, era un sábado por la noche justo en el día de la amistad jaja. Después de unos minutos quedamos en solo ver dos tiendas e irnos a comer a un patio de comidas. Viendo las tiendas por fuera lo primero que miraba era la anchura de los pasillos, unos muy estrechos, una silla de ruedas no entraría fácil ahi y terminaría golpeando objetos, menos mal las tiendas que quería visitar sus pasillos eran anchos y despejados.
Cuando miraba las cosas los chicos me veían y trataban de evitarme jaja, eso lo agradezco mucho, (no me gusta estar muy cerca de la gente 😩), otros chicos andaban en su mundo, charlando y riendo y no veían donde caminaban y se chocaron con mi silla, me pasó esto dos veces jaja. Aunque pueda ser gracioso en ese momento para mi, considerando que mi estado mental anda más tranquilo, estar en esta situación mayormente te lleva a un lugar oscuro, y todas estas situaciones que puede ser graciosa para mi, para otra gente discapacitada no lo será. ¿Cuánta gente con incapacidad de caminar no saldrá de sus casas por estas pequeñas cosas que presencié en solo una hora?
Cada 5 minutos en la calle parece ser otro nuevo reto, bajadas de infarto, pisos mal hechos, autos estacionados en la vereda donde solo uno podría pasar de lado, escalones innecesarios para entrar a un lugar, baños para discapacitados ocupados porque la gente no se aguanta esperar, me pregunto yo, dónde una persona discapacitada puede sentirse bienvenida.
Pd: No pudimos ir a comer al patio de comidas ya que había muchos escalones. Se aprecia mucho los restaurantes con rampita 💕
