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(...) Pt1

Han pasado muchos meses desde que he dejado de sentir esa satisfacción de dibujar. Con el tiempo he empezado a dibujar para otros menos para mí. Algunos dicen que se llama un bloqueo creativo, pero yo siento que esto empezó antes de comenzar a sentirme como una verdadera artista, quizás solo me faltan ganas, quizás solo ando deprimida.

He visto y leído cientos de artículos y videos relacionados con el bloqueo creativo. En mis clases de ilustración infantil la profesora tocó el tema como si fuera algo tan sencillo como recuperarse de una gripe, puede que así sea para algunos (los favoritos de Dios) y nosotros, los pobres mortales que seguimos con una o dos secuelas de aquella enfermedad.

El bloqueo creativo, ¿una enfermedad o un estado de ánimo?, ¿algo pasajero o permanente?, ¿se trabaja o se deja fluir?, ¿algo necesario o una maldición?.
Puedo hacer una lluvia de ideas sobre cuestionantes del bloqueo creativo, puedo volverme creativa hablando del bloqueo pero no estoy aquí para hablar sobre la definición.

UNA MIRADA HACIA LA ARTISTA DE HACE TIEMPO

Quiero decir, que no nos encontraríamos ahora mismo así con estas incomodidades sin haber probado ya el éxito, la emoción y felicidad que cuando empezamos esta travesía.

¿Cuándo fue que dibujar se volvió tan pesado para mí?

No quiero tomar mi estado de salud como excusa pero estoy comenzando a aceptar que así es. Caminar era una parte clave para mantenerme ejercitada creativamente.

Tener depresión y ser creativo es algo que todo artista podría pasar alguna vez, nada excepcional. Querido lector, a veces pienso que si me curo de esta depresión volveré a dibujar. Pero el tiempo esta corriendo, y mis ganas de volver a esos días son más fuertes que nunca. Aún no sé si yo pueda lograr un balance entre ambos, al menos sería bueno tener un poquito de control sobre mi depresión y eso aunque toma tiempo, también requiere de mucha estrategia.

Cuando inicié en este mundo de la ilustración sabía que cada dibujo que hacía era para que el siguiente sea mucho mejor, un poquito de exigencia no hace daño, ¿cierto?

Cada trabajo que realizamos es un escaloncito más que subimos, podía sentir nuevos escenarios, nuevos colores, nuevas formas, hasta que llegó ese momento.
El momento del aburrimiento y la impaciencia. El sentimiento de que pasaste ese juego con puntaje perfecto y quieres cambiar a otro.
Mirando a esta Gabriela impaciente por querer ser alguien que no es, me olvidé de mi misma desde ese entonces.

Olvidar la práctica y con mucha sed de que mi siguiente ilustración será LA ILUSTRACIÓN me llevo a un problema que ya es crónico querido lector. Estoy hablando de todas esas veces que he sentido que debo presentar algo fuera de este mundo, pero mientras tanto no lo haré, no estoy lista. Así que me detengo a observar.

Tengo algo aqui que no se qué, pero lo plasmaré cuando esté lista. Por mientras, no me gusta lo que hago, pero estoy segura que algún día me gustará. ¿Es esto obra de la depresión?
Nada de lo que hago me gusta. No quiero usar estos colores tan finos porque no me lo merezco todavía.

No tengo nada que decir, no tengo nada que mostrar, me siento vacía, a estas alturas ya me deberían estar recetando Prozac jaja, pero fuera de broma, me molesta un poco mi relación conmigo misma, no estoy cómoda viendo lo depresiva que me he vuelto, pero quiero ser sumamente honesta con todo esto y espero cerrar esta entrada con algo motivador.

Cuando buscas en YouTube algún video para que te ayude sobre esta gripe, seguramente te saldrá algo como “Pasos para vencer el bloqueo creativo”o un título dramático.

  1. Prueba nuevas técnicas
  2. Sal a alguna cafeteria o parquecito a dibujar
  3. Crea un moodboard
  4. Haz otra cosa que no sea dibujar
  5. Ve a una libreria o museos
  6. Repite todos los pasos si no te ha funcionado

Todos estos pasos que irónicamente escribí, para algunos si les ha funcionado y se gradúan rápido del problema. Pero no es mi caso querido lector, hay algo aquí que siempre me está faltando.

Pero verás, como cualquier otro padecimiento, creo firmemente que tenemos que conocernos a unos mismos, hacer un diagnóstico y luego empezar a armar la receta. En mi caso, soy una persona perfeccionista donde desde muy chica recuerdo arrancar muchas hojas por solamente escribir un título mal alineado. Amar mis imperfecciones me cuesta bastante y es por eso que no me gusta ver mis bocetos o no me gusta atesorarlos como otros artistas lo hacen.

Luego de castigarme diciéndome que no soy lo suficiente, procedo a lo que sería la rematada; No saber que hacer me lleva a un mundo oscuro llamada Plataforma. Acudo a ellas cuando me siento vacía y sin rumbo, con la fé de sentir algún tipo de epifanía barata en esos instantes, y yo como buena buscadora de tesoros me puedo tomar días vagando por esos montículos de trabajos de otros artistas. Es cruel esta misión que me asigno, querido lector, es cruel porque empiezas a olvidarte de tí y empiezas a ser tu propio juez, tu propio verdugo. Empiezas a compararte con otras personas, con vidas muy diferentes a la tuya, sintiéndote desde inútil hasta olvidado por los demás. Y entonces empiezas a recopilar mucha información innecesaria en tu cabeza, terminando con una saturación que les cuento sabrá Dios como quitarla.
Así que si, intentar no ir por esas aguas oscuras puede evitar que te ahogues, sería lo más sensato.

EMPEZAR A (RE)CONOCERME COMO ARTISTA

Quizás no necesito estas armas que siempre he pensado me ayudarían a combatir los bloqueos/espasmos depresivos, quizás lo único que necesito es desarmarme y enfrentarlo como soy.

Entonces querido lector, aquí va la pregunta más aterradora para mí en estos momentos donde siento que no tengo nada que ofrecer; ¿Quién soy yo? ¿Quién es esta mujer boliviana que le gusta dibujar pero que no puede dibujar?.

Una artista que responde no tan bien ante la presión, presentando un trabajo donde para muchos está bueno pero para ella es muy mediocre. ¿Son realmente mías estas ideas que tengo? ¿Soy realmente capaz de mantener un estilo y que este hable por mí?

Una persona que pensaba que el día de mañana lo haría un poquito mejor es más sana que alguien que hoy no puede presentar nada.

Y entiendo, realmente entiendo lo dura que he sido en estos años, la necesidad que otras personas me digan lo buena que soy porque yo no puedo verlo con mis propios ojos, me ha creado esta capa dura sin ver lo que realmente tengo dentro de mis entrañas.

Porque debo entender que nunca habrá un momento en que todo esté perfectamente listo, y a veces lo que uno necesita es simplemente dejar de avanzar, dejar de buscar y dar una mirada hacia atrás, y quizás esa pequeña persona de hace años pueda ayudarte a resolverlo, porque hacer frente al miedo es nuestra única opción de seguir creciendo.

Estuve días pensando como terminar esta entrada, la verdad que hasta ahora no encuentro una respuesta satisfactoria, es difícil querido lector, es difícil encontrar palabras que solucionen problemas intangibles, pero, pero quiero decir que dibujes, dibujes cosas nuevas, cosas felices y cosas tristes, dibuja porque si eres como yo, no tienes otra forma de enfrentar este mundo, la depresión y la necesidad de sentirte vivo.